No lo llamen feminazismo: llámenlo hipergamia

Empieza a haber bastante runrun últimamente con el memeplex encabezado por los conceptos de “píldora roja”, “alt-right”, “terrorismo incel”, “machinazis”, etc. La imagen que va formándose del mismo la resume este artículo que parafrasea a la autora Ángela Nagle: hombres «que se regodean en el victimismo y la autocompasión como cerdos en la piara mientras se meten con los machos alfa, los guapos de la clase que se llevan a esas “zorras de primera” que les han arrebatado su derecho al sexo».

Hay mucho de cierto en esta afirmación, pero pienso que ésto conformaría ─Ley de Sturgeon mediante─ básicamente el 90% de mierda que acompaña a cualquier cosa. Existirían dinámicas más profundas, diríase telúricas, que no se están tomando en cuenta.

Me explico: he estado últimamente inmerso en el trabajo de Rollo Tomassi. Quizás los lectores de mi anterior blog ─¡si es que había alguno!─ sepan que me interesa mucho el concepto de “hipergamia”, acerca del cual ha escrito profusamente Tomassi desde la perspectiva de la psicología evolucionista. Aún desconociendo el grado de validez científica de este tipo de disciplinas, he de decir que su modelo se ajusta a las situaciones que he vivido u observado durante el transcurso de mi vida en cuanto a las relaciones entre hombres y mujeres.

Por adoptar una perspectiva más amplia y quizás porque no puede decirse que Tomassi venga de la frustración sexual ─más bien todo lo contrario─, su trabajo transciende el nihilismo característico de toda esa escena y se desmarca de la misma. Como apunta el propio Tomassi, su trabajo fue concebido con bastante anterioridad[1] a la cristalización del actual movimiento mayoritario[2] y parte de un discurso bastante más complejo que la caracterización ─superficial─ mencionada más arriba[3]. (Por ejemplo, Tomassi piensa que la génesis de la contracultura basada en la revolución sexual y el amor libre estuvo compuesta precisamente de cerdos autocompasivos odiadores de machos alfa[4]).

Sucediese esto último o no, tras la lectura de los libros de Tomassi ─cuyo contenido está online en su blog─ me resulta imposible sostener la idea del  “rencor hacia el alfa”; muy al contrario, lo que Tomassi persigue es verter luz sobre estado mental y jurídico generado por las estrategias de reproducción femeninas ─la mencionada “hipergamia”─ y devolver a sus lectores a un estado mental “alfa”, definido éste no como un ejercicio de dominación sobre los demás, sino como un aumento de la autonomía personal.

Este autor además previó y advirtió acerca de la asimilación de estas ideas por parte de ideologías políticas o credos religiosos[5], oponiéndose a la ya en marcha desvirtuación de su mensaje que ejercen ─vía asociativa─ dichos movimientos. Acertó también al augurar la oleada de indignación que acompañaría a la emergencia de dichas ideas en los medios de comunicación de masas.

La base judeocristiana de nuestra sociedad sumada al poso de fanatismo puritano ─en sentido religioso─ del feminismo que importamos desde el mundo anglosajón podría estar generando un nuevo movimiento laico criptorreligioso sustitutivo, esta vez con “la mujer” como ídolo. Dado que el fanatismo suele cegar los ángulos muertos, las ideas incómodas o los defectos de los propios objetos de idolatría, recomiendo pues el trabajo de Tomassi ─a ellos y a ellas─ para profundizar en los aspectos oscuros de este nuevo movimiento que, subyacente al “feminismo”, implicaría un proceso de “feminización”.

***

[1] Desde esta entrada: «There really wasn’t a manosphere or what we term Red Pill back then, just Mystery Method, PUArtistry, FastSeduction, RSD and the collected experiences of guys just posting their Field Reports and hitting upon commonalities of those experiences. Mystery had made some conjectures with regards to the psychology involved in pickup and I just happened to come across it while I was studying behavioral psychology and personality studies. I also found that making the connection between the two, at least publicly amongst teachers and classmates, was a very contentious prospect. I got called a misogynist a lot back then just for proposing the germs of the ideas that have built the foundation of what the Rational Male and the red pill have become now».

[2] En esta crítica al trabajo Nagle, por ejemplo, aparece esta misma idea: «Nagle says relatively interesting things about the internet’s two extremes, but really goes too far in tying them genealogically to the alt-right. Although she understands (correctly) the link between the chans and the alt-right, she implies that the latter came out of the former. In her book, all the shitposting and hacker culture led to PUAs, which in turn led to Richard Spencer. While it’s true that all of these disparate forces came together in their excitement and support for Trump’s candidacy, and are now more in the same boat than previously, they developed largely separately».

[3] Puede escucharse a Nagle pasando de puntillas y por encima de las dinámicas sexuales del conflicto entre hombres y mujeres en este podcast en donde contesta a sus críticos.

[4] Véase la serie “Adaptations” (1, 2, 3) en el blog de Tomassi.

[5] Véase el epílogo “Afterword” de su tercer libro «The Rational Male: Positive Masculinity».

 

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